Un pueblo pequeño de calles tranquilas
Benijófar tiene unos 3.700 habitantes y un casco urbano compacto, junto a la huerta y cerca del cauce del Segura. Como otros pueblos de la comarca, tuvo que reconstruirse tras el terremoto de 1829, y hoy combina calles de casas bajas con barrios más recientes de adosados y chalets que han crecido a su alrededor.
En las casas del centro encontramos puertas de madera y de aluminio con cerraduras de embutir, muchas de ellas con largo uso. En las zonas residenciales abundan las puertas blindadas, las cancelas de parcela y los garajes con puerta peatonal. Nos adaptamos a cada caso y te explicamos qué tiene tu puerta antes de proponer nada.
Residentes de todo el año y de temporada
En Benijófar viven familias de toda la vida y también muchas personas llegadas de otros países que se han instalado aquí de forma permanente o pasan parte del año. Para quien no está siempre en casa, la cerradura es algo que se revisa poco y se echa de menos cuando falla, normalmente justo al llegar después de meses fuera.
Si vuelves a tu casa y la llave no gira, no la fuerces. Lo más probable es que el cilindro haya acumulado polvo o humedad durante la ausencia. Llámanos y lo revisamos: muchas veces basta con limpiar y lubricar, y si no, cambiamos el bombín en ese momento para que puedas entrar y deshacer las maletas tranquilo.
Nuestra forma de trabajar en Benijófar
Benijófar es pequeño y su casco urbano se recorre enseguida, pero las urbanizaciones de alrededor tienen accesos que conviene conocer. Al llamarnos, indícanos la calle y el número y, si estás en una zona residencial, su nombre. Con eso vamos directos y sin rodeos, también de noche.
Atendemos las 24 horas todos los días del año. Antes de empezar cualquier trabajo te explicamos qué vamos a hacer y por qué, y al terminar comprobamos contigo que la puerta abre y cierra bien. Si la casa es de alquiler, podemos coordinar el cambio de cilindro con el propietario para que todos tengan claro quién guarda las llaves.




